martes, 28 de septiembre de 2010

Reinos de taifas, almorávides y almohades

(Mapa de los reinos de taifas hacia 1085. Grupos Kairós)


(Mapa de la expansión almorávide)



(Mapa de la expansión almohade)

(Reconstrucción virtual de la ciudad de Alarcos. Fuente: Balawat)

Después de la muerte del sucesor de Almanzor, en 1008, se desató un proceso de luchas por el poder entre diferentes bandos de nobles andalusíes.

A raíz de una crisis política, cada territorio fue dividiéndose y en 1031 una asamblea de nobles, en Córdoba declaró extinguido el Califato. Sus causas fueron el cansancio de los andalusíes respecto a la Yihad, el debilitamiento de los Omeya, a los enfrentamientos internos…
Al-Ándalus permaneció dividido en reinos independientes o reinos de taifas hasta 1090. Estos fueron dominados por distintas familias, gozando de prosperidad económica y grandes ciudades como Sevilla y Zaragoza hasta que en 1085 el rey de Castilla, Alfonso VI, conquistó Toledo en 1085. Fue un gran golpe, y los Taifas llamaron en su ayuda al reino almorávide, que en esos momentos había concluido su expansión por el Norte de África.

En 1086, los almorávides desembarcaron en la Península y derrotaron a Alfonso VI. Entre 1090 y 1110 conquistaron Al-Ándalus y reunificaron todo el territorio, aunque no pudieron volver a ocupar Toledo. Pronto entraron en crisis debido a la corrupción política y a la subida de impuestos. En 1118 los aragoneses tomaban Zaragoza y el imperio en 1144 se hundió ante el ascenso de los almohades.

Los almohades conquistaron el Magreb y se introdujeron en la Península. Hasta 1195 consiguieron mantener la unidad andalusí, y derrotaron en ese año a los cristianos en Alarcos. Pero en 1212 los cristianos en Navas de Tolosa vencieron a los musulmanes. A partir de entonces, y remontando el valle del Guadalquivir y de la costa levantina, los reinos cristianos fueron apoderándose de casi todas las principales ciudades que quedaban en manos almohades: entre 1223 y 1248 aragoneses y castellanos avanzaron y conquistaron Valencia, Murcia, Córdoba (1236) y Sevilla (1248).

Fueron años de gran inestabilidad, sobre todo entre los ríos Guadiana y Tajo. Allí, los enclaves cambiaban de dueño continuamente. Por ejemplo, la ciudad de Alarcos, que empezó a ser construida por el rey Alfonso VIII, que fue derrotado en ese mismo lugar en 1195, y tuvo que abandonarlo a manos almohades, hasta que éstos cedieron la fortaleza e 1212. O el castillo de Miraflores, que es el que he incluido en la foto del encabezamiento de este blog, y que fue califal, cristiano, almorávide, almohade y, por último, pasó a la orden de Calatrava.

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