lunes, 25 de octubre de 2010

Ponderación de materias en la fase específica de las PAU's


Hoy, día 25 de octubre de 2010, se ha publicado la ponderación de las materias en la fase específica de las Pruebas de Acceso a la Universidad de la Comunidad de Madrid para el curso 2011-2012.

Puedes acceder a ellas pinchando en este enlace o accediendo al espacio madrileño de enseñanza superior y descargándolo desde allí.

Recordad que la carrera de Historia pertenece a la rama de Artes y Humanidades, y se imparte en la Complutense, Alcalá de Henares, Rey Juan Carlos y Autónoma.


lunes, 11 de octubre de 2010

Repoblación: modelos y tipos de reparto territorial.

(Fuero de Usagre, Badajoz, siglo XIII. Archivo Histórico Nacional, Códices, L 915)


(Mapa de los modos de repoblación. Fuente: Arquehistoria.com)

El proceso de ocupación, reparto y explotación de las tierras conquistadas por los reinos cristianos en su avance hacia el sur, es conocido como repoblación. Este proceso repoblador atravesó por varias fases y presentó distintas modalidades, según la calidad y extensión de las tierras conquistadas y los lugares en los que se inició.

La repoblación de las semidesérticas tierras del norte del valle del Duero, y también en Cataluña (siglos VIII-X), se hizo mayoritariamente con campesinos guerreros mediante el sistema de las Cartas Pueblas. El rey, para atraer colonos a estas zonas peligrosas, otorgaba a los campesinos una pequeña propiedad y libertad personal a cambio de la defensa del territorio. Por su parte, en Castilla, una sociedad de campesinos guerreros, el régimen era el de benefactorías o behetrías. En estos poblamientos, los vecinos tenían derecho a elegir a su señor.

En Cataluña se inició la repoblación en régimen de libertad para los primeros pobladores (aprissio). No obstante, la necesidad de asegurar las fronteras hizo que los reyes fueran encomendando la tarea defensiva a los nobles, a cambio de la explotación de las tierras.

A partir del siglo XI, la repoblación en la zona meridional del valle del Duero y en el norte del Tajo se hizo mediante la fundación de municipios a los que los reyes concedían fueros (privilegios): exención de impuestos, derechos de mercado y acuñación de moneda, autonomía administrativa y libertad personal. A cambio, la población se comprometía ayudar al rey.

En el valle del Guadiana y el Guadalquivir, a partir del siglo XIII, la rapidez de la conquista explica que el peso de la guerra y la defensa territorial quedasen en manos de tropas profesionales (Órdenes Militares y nobles) a las que la Corona compensó con enormes latifundios y privilegios. Mediante el repartimiento, correspondían a la alta nobleza los lotes más importantes, a la nobleza segundona o villana lotes de menor importancia y a las milicias concejiles parcelas de pequeño tamaño.

En el valle del Ebro y Valencia, en las zonas alejadas de la frontera, se permitía conservar sus tierras a los musulmanes (capitulaciones), mientras que las zonas fronterizas más peligrosas, se les expulsaba y se repoblaban mediante el sistema de cartas pueblas o fueros concejiles y excepcionalmente con Órdenes Militares (Castellón).

Estas diferencias de reparto y explotación han condicionado, hasta tiempos recientes, la estructura de la propiedad en las regiones repobladas.

martes, 5 de octubre de 2010

Primeros núcleos de resistencia cristiana




A partir del año 711 la casi totalidad del territorio peninsular estaba sometido al control de Córdoba. Sin embargo, en el Norte, débiles estructuras de poder, compuestas por restos de la aristocracia visigoda y una amplia base de los pueblos indígenas, conformaron los primeros núcleos de resistencia cristiana. Éstos, aprovechando unas veces el repliegue musulmán y otras su propia fortaleza, iniciaron un progresivo avance hacia el Sur, que culminó en el año 1085 con la conquista de Toledo y en 1118 con la de Zaragoza.

Entre los principales núcleos cristianos, cabe destacar:

a) Reino astúr-leonés – Surgido a partir de la mítica batalla de Covadonga (722) y de un primer rey llamado Pelayo, tuvo una primera capital en Cangas de Onís, y luego en Oviedo. A partir del reinado de Alfonso III (866-910) alcanzó su máximo apogeo, llegando hasta la frontera del Duero y estableciendo la capital en León

b) Condado de Castilla – Surge como un poder casi independiente, en el extremo oriental del reino de León. A partir del conde Fernán González (930-970) Castilla llega hasta la transierra madrileña.

c) Reino de Navarra – Es uno de los primeros reinos cristianos en constituirse. Forjado a partir de la dinastía de los Iñiguez, se funde con los condados de Aragón en la figura de Sancho III el Mayor. Éste, unirá Navarra, Aragón y Castilla, para luego dividirlo todo entre sus hijos.
d) Marca Hispánica y condado de Cataluña – Surgido como una tierra de frontera o marca, del imperio carolingio, a partir de finales del siglo IX el conde Vilfredo el Velloso consigue la independencia y comienza el avance hacia la zona de Vic.

A partir del siglo XI los primitivos núcleos de resistencia cristiana se habían convertido en pujantes reinos que discutían la supremacía al poder de Al Andalus.

Sobre los primeros reinos cristianos, es especialmente recomendable este enlace.

ETAPAS DE LA "RECONQUISTA"




En el avance de los reinos cristianos hacia el sur, podemos hablar de dos grandes fases:

1. El período de supervivencia: el lento avance (s. VIII-X)

Las guerras civiles entre árabes y bereberes a mediados del s. VIII dejaron desguarnecido el norte del valle del Duero. Esta “tierra de nadie” la ocupó en el s. IX Alfonso III (León, Burgo de Osma, Zamora) fundando el reino de León, y llevando su capital hasta más allá de las montañas de Asturias. Por su parte, la frontera oriental del reino era la más expuesta por la proximidad al rico valle del Ebro, por lo que los condes que la defendían gozaban de mayor libertad y fueron progresivamente separándose de León. Finalmente el conde Fernán González se declaró independiente de León a principios del s. X. Castilla avanzaría hacia el Sur hasta llegar a Somosierra.

En cuanto a los reinos de Navarra, Aragón y los condados catalanes, el avance de todos estos núcleos fue mínimo debido tanto a la fuerza de los musulmanes, sólidamente establecidos en el valle del Ebro, como a su propia debilidad al estar estos territorios poco poblados. Sin embargo, la riqueza agrícola y comercial de Zaragoza hizo que los musulmanes la mantuvieran en su poder hasta 1118, en que fue conquistada por Aragón.

2. La expansión de los reinos cristianos: s. XI-XIV.


La rapidez en la expansión a partir del s. XI se explica por la debilidad de Al-Andalus que siguió al califato, tras la fragmentación política (reinos de Taifas). Castilla ocupó el valle del Tajo y Aragón el curso medio del Ebro. Ello motivó que a finales del s. XI los reinos de taifas solicitaran la ayuda del imperio de los Almorávides, quienes consiguieron momentáneamente detener el avance cristiano. A lo largo del siglo XII se unieron Cataluña con Aragón (1137) y se independizó Portugal (1143). A la ralentización del avance cristiano contribuyeron, entre otros, el enfrentamiento castellano-aragonés, que obligó a la firma de acuerdos de reparto (Tudilén, Cazola,…) que garantizaron la salida al mar Mediterráneo para Castilla por Murcia. Además, en 1195, Alfonso VIII fue derrotado estrepitosamente por los almohades en la batalla de Alarcos. Este hecho detuvo el avance de los reinos cristianos durantes más de veinte años.

Con todo, a finales del s. XII el proceso de expansión se aceleró. Primero la marcha de los Almorávides propició la conquista de La Mancha y Extremadura (valle del Guadiana). Finalmente la derrota de sus sucesores, los Almohades, (batalla de las Navas de Tolosa, 1.212) facilitó la conquista de Castilla del valle del Guadalquivir (Fernando III) y Murcia (Alfonso X) y la ocupación por Aragón del reino de Valencia y Baleares (Jaime I).

El acontecimiento político más importante es la unión definitiva de Castilla y León bajo el reinado de Fernando III (aunque ya antes se habían dado varías uniones pasajeras). Sus sucesores (Alfonso X, Sancho IV,…) ejercerían su poder sobre un solo reino.

A finales del s. XIII, Aragón, Portugal y Navarra habían llegado al límite de sus posibilidades de expansión. Castilla, sin embargo, mantenía todavía frontera con el reino musulmán de Granada que no se conquistó hasta el reinado de los RRCC por los problemas internos de Castilla (guerras civiles).

domingo, 3 de octubre de 2010

Al-Andalus: Arte y cultura.



La religión afectaba todas las actividades y la moral de la sociedad andalusí. Con todo, el pensamiento religioso de los habitantes de Al-Andalus fue casi siempre moderado, con las excepciones de los inicios del califato y de las invasiones norteafricanas, y en muchos aspectos puede hablarse de una separación entre religión y valores sociales.

La lengua oficial era el árabe, aunque la influencia latina convirtió el árabe andalusí en una lengua llena de características propias. Mientras, los mozárabes y muladíes continuaron usando el latín, y luego la lengua romance. En cualquier caso ambas lenguas fueron conocidas y usadas indistintamente. En cuanto a la literatura y otros saberes, el máximo esplendor llegó en tiempos de Al-Hakem II, aunque su influencia es palpable, hoy en día, en muchas palabras y expresiones del castellano.

Las máximas figuras fueron, entre otras, Ibn Rus o Averroes, médico cordobés, matemático, médico y filósofo; los poetas Ibn Gabirol, Ibn Hazm; el historiador Ibn Jaldún; el filósofo Maimónides; el enciclopedista Abulcasis, que reunió el saber quirúrgico y médico en una obra que fue traducida al latín,...

Sin duda, la cultura andalusí destacó sobre todo en el terreno científico. El contraste con el panorama que ofrecía en esas fechas la ciencia en el mundo cristiano es abrumador. Un ejemplo, Al-Ándalus fue la vía a través de la cual se difundió hacia el resto de la cristiandad europea el sistema de numeración de origen indio que terminó sustituyendo a la numeración romana. También es destacable la labor de arquitectos e ingenieros, que incorporaron los conocimientos adquiridos en las tierras conquistadas. Así, es reseñable la red de obras hidráulicas destinadas al riego, abastecimiento de agua o transformaciones mediante aceñas o molinos harineros, batanes, acequias y presas.