lunes, 11 de octubre de 2010

Repoblación: modelos y tipos de reparto territorial.

(Fuero de Usagre, Badajoz, siglo XIII. Archivo Histórico Nacional, Códices, L 915)


(Mapa de los modos de repoblación. Fuente: Arquehistoria.com)

El proceso de ocupación, reparto y explotación de las tierras conquistadas por los reinos cristianos en su avance hacia el sur, es conocido como repoblación. Este proceso repoblador atravesó por varias fases y presentó distintas modalidades, según la calidad y extensión de las tierras conquistadas y los lugares en los que se inició.

La repoblación de las semidesérticas tierras del norte del valle del Duero, y también en Cataluña (siglos VIII-X), se hizo mayoritariamente con campesinos guerreros mediante el sistema de las Cartas Pueblas. El rey, para atraer colonos a estas zonas peligrosas, otorgaba a los campesinos una pequeña propiedad y libertad personal a cambio de la defensa del territorio. Por su parte, en Castilla, una sociedad de campesinos guerreros, el régimen era el de benefactorías o behetrías. En estos poblamientos, los vecinos tenían derecho a elegir a su señor.

En Cataluña se inició la repoblación en régimen de libertad para los primeros pobladores (aprissio). No obstante, la necesidad de asegurar las fronteras hizo que los reyes fueran encomendando la tarea defensiva a los nobles, a cambio de la explotación de las tierras.

A partir del siglo XI, la repoblación en la zona meridional del valle del Duero y en el norte del Tajo se hizo mediante la fundación de municipios a los que los reyes concedían fueros (privilegios): exención de impuestos, derechos de mercado y acuñación de moneda, autonomía administrativa y libertad personal. A cambio, la población se comprometía ayudar al rey.

En el valle del Guadiana y el Guadalquivir, a partir del siglo XIII, la rapidez de la conquista explica que el peso de la guerra y la defensa territorial quedasen en manos de tropas profesionales (Órdenes Militares y nobles) a las que la Corona compensó con enormes latifundios y privilegios. Mediante el repartimiento, correspondían a la alta nobleza los lotes más importantes, a la nobleza segundona o villana lotes de menor importancia y a las milicias concejiles parcelas de pequeño tamaño.

En el valle del Ebro y Valencia, en las zonas alejadas de la frontera, se permitía conservar sus tierras a los musulmanes (capitulaciones), mientras que las zonas fronterizas más peligrosas, se les expulsaba y se repoblaban mediante el sistema de cartas pueblas o fueros concejiles y excepcionalmente con Órdenes Militares (Castellón).

Estas diferencias de reparto y explotación han condicionado, hasta tiempos recientes, la estructura de la propiedad en las regiones repobladas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario